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martes, 15 de septiembre de 2009

Canción de Hielo y Fuego



Como estreno en este estupendo blog, y como agradecimiento a invitarme a participar, me atrevo con la reseña de una saga que me ha fascinado desde el primer libro, y aunque me queden dos para terminarla (aún no se han publicado) me atrevo a recomendar la lectura de los cinco libros disponibles.

Canción de hielo y fuego

George R. R. Martin

Los amantes de la fantasía estamos de enhorabuena. La saga creada por Martin nos transporta de nuevo a un mundo fantástico e irreal pero al tiempo tan sólido y bien cimentado como lo era La Tierra Media. Una mezcla de fantasía, literatura medieval, aventuras y guerras que nos transportan desde la primera página a Los Siete Reinos y nos hacen vivir con cada uno de los personajes el Juego de Tronos.

El primero de los libros, Juego de Tronos sorprende por varias cosas: una prosa riquísima y detallada, genialmente traducida al castellano. Cada capítulo está contado desde el punto de vista de cada uno de los personajes, de esta forma podemos ver la historia desde diferentes ángulos que se cruzan entre sí. Asimismo se hace difícil clasificar a determinados personajes como buenos o malos, puesto que sus personalidades y acciones se justifican plenamente cuando se narra la acción desde su lado.

Los personajes, desde el primero al último son imprescindibles. Van desgranando con sus acciones una historia de guerras, traiciones, estrategias y relaciones magistralmente concebida.

Las estaciones duran años en Los Siete Reinos. Tras diez años de verano, se avecina el invierno.

El continente de Poniente está regido por El rey Robert Baratheon y su esposa Cersei Lannister. Robert acude a su viejo amigo Eddar Stark para pedirle que sea su consejero. Éste acepta pese a saber que no sobrevivirá.

Tras la muerte de Robert en circunstancias cuestionables, comienza una lucha de poder entre las casas Stark, Lannister y Targayen para conseguir el Trono de Hierro.

Al mismo tiempo, en la frontera de los Siete Reinos, se muestra la lucha de la Guardia de la Noche para defender el Muro, el muro es una construcción de ladrillo y hielo levantada para defender al mundo de Los Otros, seres aterradores que moran más allá del muro, en la tierra del frío.

En fin, una lectura apasionante (y larguísima) recomendable al cien por cien.

Por cierto, aparte de tener ya una adaptación al comic, la HBO se ha hecho con los derechos de la saga para convertirlo en serie.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El negocio de la Virgen








He leído este libro por curiosidad, la verdad. No tiene una prosa especialmente brillante, pero no estamos tampoco ante una novela. Sí que peca a veces de citar casos de apariciones marianas a propósito de otras cosas como si tuviéramos que conocerlas de antemano. La verdad es que es un lío diferenciar los nombres de las (la mayoría son mujeres) videntes. Pero vayamos al grano.

El libro se divide en una serie de capítulos que van desde un análisis de las apariciones muy general al estudio de célebres visitas de la Virgen como la de Fátima y su famoso tercer secreto, pasando por la actitud de la Iglesia, los fenómenos anómalos que se confunden con milagros, los fraudes y las apariciones en España y el mundo. Sin duda, lo más interesante es el apartado dedicado a los montajes, porque llegan a ser ridículos y, sin embargo, mucha gente sigue creyendo. Hay un capítulo centrado exclusivamente en el Palmar de Troya, que fue el primero que leí, y es demencial lo que allí hay: el chiringuito que el ya fallecido antipapa Gregorio XVII (Clemente Domínguez) se montó es de película. Y lo más gracioso es que las primeras apariciones que ocurrieron fueron protagonizadas por cuatro niñas. A partir de ahí, todo el mundo tenía visiones de la Virgen, éxtasis y estigmas, y el que más el tal Clemente, que llegó a sangrar más de quince litros de sangre. La historia es un disparate se mire por donde se mire, con canonizaciones tan absurdas como la de Franco, Primo de Rivera o Cristóbal Colón, o normas de entrada ancladas en un época preconciliar.

También me ha llamado la atención la Virgen de Garabandal. He visto vídeos de las niñas en los que están en (supuesto) éxtasis y son bastante curiosos. En el libro se dice que las protagonistas dijeron haber inventado las visiones. Lo que está claro es que hubo algo paranormal allí, no hay nada más que ver algunas imágenes en las que las videntes caminan sin tropezar mientras miran hacia el cielo, adoptando una postura nada sana para las cervicales.

El caso de Fátima es el más extraño de todos, porque tiene mucho de encuentro extraterrestre transformado por la Iglesia de la época en una visión de la Virgen del Rosario. Viendo el retrato robot realizado a partir de las primeras descripciones hechas por los tres pastores, salta a la vista que la Virgen precisamente no parece. Añadir a esto los fenómenos extraños que se produjeron, la ascensión de la aparición, etc.




El autor no cree que la madre de Jesús sea la protagonista de muchos de los hechos extraños que hay en algunos enclaves aparicionistas en los que no hay un fraude claro, pero reconoce que esos casos tienen aspectos inexplicables de carácter parafísico o parapsicológico. Es verdad que la autosugestión es poderosísima, pero videntes como la joven de Ladeira do Pinheiro son algo especial porque no habla de mensajes apocalípticos, no hay megalomanía ni delirios pseudomísticos y, lo que es más importante, tampoco existe ánimo de lucro. Por otra parte, los supuestos mensajes marianos siempre sueltan el mismo rollo: que vendrá una catástrofe muy grande si no rezamos y nos sacrificamos, que Dios ya no tiene más paciencia... Amenazas por doquier y un lenguaje retrógrado y ultraconservador, como cuando insisten en la gran amenaza que es el comunismo y, como dice el autor, no "vio" la otra gran amenaza: la del terrorismo islámico.

Para terminar, he echado de menos el caso de Lourdes o de la Medalla Milagrosa, apariciones bastante conocidas en el mundo y de las que no se dice nada. Al menos he conocido otros de los que no tenía noticia, algo siempre interesante.



martes, 8 de septiembre de 2009

T de Trampa

El verano pasado descubrí las amenas novelas de Sue Grafton protagonizadas por la intrépida detective Kinsey Millhone. Como algunos de ustedes ya sabrán, la serie se inició en 1982 tras el doloroso divorcio de la escritora, cuando volcó toda su impotencia en la novela que llevó por título "A de Alibi" (A de adulterio). Han pasado ya muchos años desde aquel entonces y Grafton ha ido recorriendo religiosamente todo el alfabeto hasta llegar a nuestros días aunque, en realidad, el tiempo en las novelas transcurre más lentamente, tan sólo en un periodo de cinco años (1982-1987). Así que el lector imagina los escenarios y las personas bajo aquel peculiar look ochentero del que muchos todavía, inexplicablemente, y como es el caso de quien esto escribe, sienten nostalgia.

Desde que leí "S de Silencio" me dispuse a comprar algunas novelas más del famoso alfabeto del crimen y desde que se publicó este mismo año en español "T de trampa", estaba deseando comprarme el libro. Si he sido un poco remolona es porque pensaba que no me iba a sorprender porque al fin y al cabo siempre se repiten las mismas constantes, la solitaria y un tanto dejada ex policía Kinsey Millhone, eternamente enamorada de su viejo casero, Henry. Su dieta es un desastre y se nutre a base de hamburguesas y de las comidas que le prepara en un bar con más aspecto de tugurio que de restaurante la húngara Rosie, cuñada de Henry. Vive en Santa Teresa (en realidad es Santa Bárbara) en un garaje y siempre viste con vaqueros, una chaqueta y un bolso de piel. Su pelo, moreno y lacio, se lo corta ella misma de cualquier manera. Y sus mejores amigos pasan todos de los ochenta años, como las protagonistas de Las chicas de Oro... Y en efecto, en "T de trampa" nos encontramos las mismas constantes... y aún así el libro se devora en un santiamén porque el suspense está presente hasta en el último momento y por la buena y fluida narración. Al final te deja un sabor buenísimo de boca... Y uno suspira y piensa, ¡qué bien me lo he pasado!

La historia entrecruza tres tramas diferentes correspondientes a tres casos que ha de investigar la ex policía californiana. Es la navidad de 1987 y, en apariencia, Kinsey está viviendo una época de tranquilidad en su vida. La trama más importante corresponde a la historia de una tal Solana Rojas, que se oculta bajo una identidad ficticia y que se dedica a cuidar al viejo vecino cascarrabias de Kinsey y Henry. No sé por qué pero esta falsa Solana Rojas me ha llegado a recordar muchas veces a la Dolores Claiborne de Stephen King. Lo cierto es que este peculiar personaje, que nunca olvidaré, llega a sacar tanto de sus casillas a la buena de Kinsey que llega un momento en que parece que la detective va a ser incapaz de librarse de sus trampas.

En esencia, la novela nos habla de los muchos depredadores que nos rodean y de los que no nos damos cuenta de su existencia. Pero, como dice al final Kinsey: "Me consta que existen, pero prefiero centrarme en lo mejor de la naturaleza humana: la compasión, la generosidad, la voluntad de acudir en ayuda de los necesitados".



martes, 1 de septiembre de 2009

La cruz de Tau


Les traigo un follón pseudohistórico donde encontramos los elementos esenciales: una muerte extraña, los templarios, la alquimia, el grial, los líos del Vaticano... Podría haberse titulado El secreto Gaudí, pero hay que agradecerle al autor la originalidad en este caso. Porque miren que hay novelas con este tipo de nombres. Da grima ir a la Fnac y pasar por esa sección.

El argumento, en un principio, parece entretenido: una restauradora de la Sagrada Familia de Gaudí aparece muerta en un accidente. Sin embargo, un policía no lo ve del todo claro e intenta reconstruir los últimos días de la chica y en qué estaba trabajando. Hasta ahí más o menos la cosa va aparentemente bien. Pero no: la novela termina siendo un montón de datos e información puestos en boca de dos personajes (un cura y un arquitecto experto en Gaudí) que hacen que su lectura sea comparable a leer una tesis doctoral. Estos personajes citados sueltan unas parrafadas que son muy difíciles de digerir, llenas de nombres, alusiones históricas, latinajos, etc. El misterio como tal no existe, porque prácticamente se cuenta todo en esos capítulos. Algo parecido a lo que ocurre con El código Da Vinci, donde todo es dar datos y el efecto sorpresa se pierde. Aquí pasa lo mismo. Además, si la chica es asesinada por descubre el "secreto Gaudí", también deberían cargarse al arquitecto, porque es el que lo sabe todo sobre ese posible secreto. Por lo menos no es un tocho de ochocientas páginas.

lunes, 31 de agosto de 2009

El documento Saldaña

Desde que mi hermano me prestó esta novela después de que yo misma se la regalara la pasada Navidad han pasado unos cuantos meses en que se quedó esperando en la estantería. Tenía que leerla y devolvérsela y por fin la he terminado.

Me había atascado en los primeros capítulos. Este último mes la he recuperado y definitivamente me enganché cuando leí lo siguiente:

"Lola conocía la historia de la colección Saldaña y su contenido aproximado por el estudio de libros, crónicas y documentos de la época. De memoria, y recordando su época de estudiante, evocó algunos de los datos leídos acerca de de aquella majestuosa colección: el conjunto poseía, entre otras muchas otras, valiosas piezas de arte religioso de los siglos XVI y XVII, entre las que destacaba un retrato de Santa Rufina atribuido a Velázquez. También formaban parte de la colección varias esculturas de FRANCISCO SALCILLO, pinturas de Cézanne y Vermeer, algunas de las obras tempranas de Van Dyck y del maestro flamenco Rubens y la que fuera sin duda la pieza más codiciada de toda la colección: bocetos preparatorios originales de La batalla de Cascina de Miguel Ángel, realizados por el artista y destinados al diseño de una serie de murales que adornaría el Palazzo Vecchio de Florencia. Y todo eso sin contar una extensa serie de piezas que se podían catalogar de menores. El valor actual de mercado de la colección Saldaña podría superar sin ningún pudor los veinte millones de euros".

Así que ese Francisco Salzillo con "c" fue lo que definitivamente me enganchó, coincidiendo, además, cuando la historia comienza a ponerse más interesante. Yo también quería ser partícipe de la búsqueda de unos salzillos desaparecidos, por lo que desde ese momento la he leído de inmediato y si no he terminado antes es porque la he ido alternando con otras. En realidad, no se vuelve a citar nunca más al escultor murciano y lo que sobre todo codician los coleccionistas que van tras el tesoro son los huevos que Fabergé hiciera para los zares de Rusia a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Se trata de un libro de aventuras y misterio protagonizado por el curioso personaje de Miguel Cortés, "persuasor" de oficio, que vive de trabajillos de encargo y que con la búsqueda de la mítica colección de arte que perteneciera a un antiguo industrial de comienzos de siglo XX, Rodrigo Saldaña, pretende que cambie su suerte y su estilo de vida. Le acompaña la intrépida y atractiva Lola Álvarez, experta en arte, y juntos se enfrentan a peligros varios, especialmente a personajes de la mafia rusa que buscan por Madrid el mismo tesoro y que están asesorados por un peculiar catedrático de Historia del Arte, Leopoldo Varela.

No sé si Pedro de Paz volverá a utilizar el mismo personaje para otra segunda parte de la novela... Hubiera sido posible si todo acabara como apunta el penúltimo capítulo. Pero tras leer el final ya tengo mis dudas.

Es un libro muy entretenido, con una buena dosis de misterio y acertijos, sin que resulten apabullantes o irreales, con una interesante dinámica entre los dos protagonistas y con buenos personajes "de reparto", que es lo que más me ha gustado de todo: el informático Wolf, el cruel Mihail Vassiliev (con muchas concomitancias con el propio Miguel Cortés), la bella Irina, el poli Tejada, el gitano Flores y el "cabrón" y variable gato de Cortés, Durruti.

viernes, 28 de agosto de 2009

Esclavos de la oscuridad

Anoche, a eso de las tres menos algo de la madrugada, terminé esta novela que, en mi edición, se titula Esclavos de la oscuridad, sin el "los", pero bueno.

mahn me la había recomendado con mucho fervor y no me ha decepcionado. He de decir que la trama te engancha desde el principio, no deja lugar al aburrimiento. La manera de componer una historia tan compleja sin que decaiga en casi setecientas páginas me parece un logro, porque el lector sólo quiere saber más y más de lo que ocurre aquí. Es cierto que el meollo del asunto no me ha llegado a convencer, pero me lo he pasado bien leyendo la novela. Este tipo de investigaciones son las que me gustan, y no los rollos político-financieros, que me parecen un tostón... pero para gustos, colores. El autor nos lleva y nos trae como le da la gana por la historia, presentándonos a muchos sospechosos, haciéndonos caer un poquillo en sus trampas...

Todo comienza con el intento de suicidio de un policía. Su mejor amigo (y narrador de la historia) se encargará de reconstruir qué era lo que se llevaba entre manos para llegar a algo así, porque ambos son fervientes católicos... Y hasta aquí puedo leer.

Una princesa en Berlín


He aquí un muy buen libro sobre la Alemania de entreguerras, la de los tumultuosos años veinte, en plena República de Weimar. Fueron momentos convulsos por varias razones, principalmente porque este país acababa de perder la Primera Guerra Mundial y estaba afrontando la gran deuda económica contraída con los aliados tras el Tratado de Versalles. A ello se le unieron los constantes levantamientos políticos y sociales y la inflación más extrema que se haya conocido a lo largo de la historia. Las consecuencias, enre otras, se tradujeron en hambre, humillación, impotencia, hundimiento de la clase media y así un largo etcétera de consecuencias que dejaron tal huella en el pueblo alemán que no es de extrañar que los acontecimientos tomaran el rumbo que tomaron en la siguiente década.

Es obra del escritor estadounidense Arthur G.R. Solmssen (1928), cuya infancia transcurrió en Alemania, por lo que ello explica un conocimiento extraordinario de la situación alemana y de aquellos años que, sin embargo, no llegó a vivir. Cuenta la historia del joven pintor americano en ciernes, Peter Ellis, que acepta la invitación de su amigo Christoph Keith para realizar una estancia de formación en Berlín. En esta ciudad vivirá dos intensos y tumultuosos años en los que se codeará con la más alta sociedad y las clases más bajas e incluso llega a involucrarse en un asesinato político.

En la novela se entremezclan personajes reales y de ficción. Es el caso del que fuera ministro de Asuntos Exteriores en 1923, Walter Rathenau, que fue asesinado por grupos ultranacionalistas. y que aparece con frecuencia en la novela. Queda muy bien reflejada la caótica situación económica del país en aquellos difíciles momentos. Hemos de pensar que a finales de septiembre de 1922 un dolar equivalía a 160 millones de marcos y aún siguió cayendo estripitosamente su valor en los meses siguientes. Así, con 500 dolores, que podían equivaler a cien mil marcos alemanes, un norteamericano vivía casi como un rico. La gente tenía que ir con cestas llena de dinero para poder adquirir alimentos.

Peter Ellis se relaciona con tres familias diferentes, los Keith, militares prusianos empobrecidos y amargados ante su pérdida de posición, los Waldstein, representantes de las altas clases sociales financieras, antiguos judíos que a lo largo de la historia han emparentado con la nobleza y los Falke, núcleo familiar en torno a un cínico pintor comunista que enseña pintura al joven norteamericano. Este contraste de clases sociales queda muy bien reflejado en la novela, como puede verse en la muy diferente celebración de la Navidad en las diferentes casas o en la misma situación de las mujeres protagonistas. Y es que Ellis se enamora de la hija pequeña de los Waldstein, Lili, pero también se relaciona con las mujeres de Falke, Bärbel y, especialmente, su cuñada Baby, también menor de edad. En el caso de ésta última asistimos a la compleja situación de casi una niña que apenas asiste al colegio y que tiene que prostituirse para que su familia pueda subsistir.

Si se refleja extraordinariamente bien la situación económica de la Alemania de los años veinte, un tanto ocurre con la situación cultural del momento. Por la novela aparecen, aunque fugazmente, personajes reales como Bertolt Brecht y se describe tan bien al personaje del pintor Fritz Falke que hasta que uno llega a dudar de si existió realmente. Y es que en él se recogen muchos de los rasgos de los pintores expresionistas del momento, como Kirchner, Pechstein, Kollowitz, Beckmann, Grosz u Otto Dix. Además se dice que era discípulo de Liebermann, el más famoso pintor alemán del Impresionismo que sí llegó a existir realmente.

Tenía muchas ganas de leer una novela relacionada con Berlín y la verdad es que la he disfrutado bastante, en parte porque su protagonista llega a sentir una vinculación muy estrecha con la ciudad a la que al final de su estancia, por obligación y debido al desenlace de la historia, se ve obligado a abandonar. Y el lector llega a sentir ese mismo desgarro emocional que el protagonista al finalizar las páginas de este interesante libro, altamente recomendable.