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lunes, 22 de noviembre de 2010

84 Charing Cross Road

Toda persona que ame los libros y sea intensamente feliz perdiéndose entre las estanterías de una vieja librería debería leer la sorprendente, por su sencillez y por su grandeza, 84, Charing Cross Road. En cuanto vi la portada con la foto en blanco y negro de la librería Mark & Co. supe de inmediato que ese libro tenía que ser mío. 
En realidad consta de la correspondencia que su autora, la escritora de guiones y producciones teatrales Helene Hanff, estuvo manteniendo con el personal de la librería londinense durante más de veinte años, en especial con el librero Frank Doel. La primera sorprendida con el éxito de su novela, que incluso fue llevada al cine y a la televisión, fue la autora, pues estuvo dedicada toda su vida a la escritura y nunca pudo imaginar que una simple correspondencia que envió a su editor para ver qué forma le podían dar para su publicación y que se quedó tal cual, sería su mayor éxito. La película es de 1987 y fue protagonizada por Anne Bancroft y Anthony Hopkins, los dos muy bien escogidos. No la he visto pero sí he conseguido hacerme una idea de ella con los fragmentos y el trailler que están en Youtube. 

domingo, 26 de septiembre de 2010

La mujer gris


La mujer gris es un cuento escrito por Elizabeth Gaskell (1810-1865) en el año 1861. La editorial Alba, una de mis preferidas, lo publicó dentro un libro que llevó por título "Cuentos Góticos". El librito que yo he leído también pertenece a esta editorial, a la que le encargaron una colección bajo el epígrafe "La mujer y el amor", y que se regalaba o vendía a precio módico junto con el periódico. No es hasta ahora cuando la he leído y no sé por qué he esperado tanto, porque es algo que se hace de un tirón, además de porque realmente merece la pena.

Este cuento breve puede ser calificado como gótico, ya que tiene algunos de los elementos típicos del género: esposa encerrada en lúgubre castillo a lo que se le une una desesperada huída con interesante acción; aunque la historia, al ser contada por la protagonista en una carta dirigida a su propia hija, tenga cierta previsibilidad. Destacan los personajes del marido, el apuesto señor de la Tourelle y muy especialmente la valerosa doncella de Anna, que tiene el curioso nombre de "Amante". Una vez más, Elizabeth Gaskell demuestra que es una de las escritoras más grandes de la época victoriana, por lo que, sin duda, compraré el libro de la editorial Alba que recoge todos los demás cuentos. Estoy segura de que también me encantarán.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Al borde del acantilado y Sin testigos


Después de ver ayer a Athena tras unos cuantos años (en el mundo real) me he animado para actualizar esta bitácora que tenemos algo olvidada. Son muchas las lecturas que me han tenido entretenida este verano pero he decidido comenzar por la serie que me ha enganchado. Los que vengan por aquí de vez en cuando saben que me gusta mucho la novela policíaca... así que he disfrutado muchísimo con un par de policías que no conocía, Lynley y Havers de Scotland Yard. Su autora es la americana Elizabeth George y en realidad la serie fue comenzada hace ya casi veinte años aunque yo no tuviera la suerte de conocerla. También se hizo una serie para la televisión en mi admirada BBC, por lo que también he aprovechado para ver a los detectives en acción en Youtube (The Inspector Lynley Mysteries, con Nathaniel Parker y Sharon Small).
Hasta ahora he leído solamente dos novelas, Al borde del acantilado y Sin testigos (la decimoséptima y decimoquinta de la serie, de 2008 y 2005 respectivamente). La primera es la que me ha conquistado pero tengo que reconocer que la segunda es mucho mejor: asesinatos en serie más una buena dosis de auténtico drama, pues es en este libro donde muere la esposa embarazada del inspector Lynley. Aunque Elizabeth George es estadounidense sabe desplegar un entorno"brit" en las novelas, supongo que con algunos de los tópicos con que se miran los que están a ambos lados del océano. Creo que los personajes están muy bien logrados y los contrastes entre ellos hacen que su relación sea muy interesante. La sargento Barbara Havers proviene de clase baja, es una mujer muy descuidada en cuanto a su apariencia física, que siempre se mete en problemas porque no se adapta muy bien a su entorno social, pero muy intuitiva, inteligente y con un gran corazón. El inspector Lynley es nada menos que un Lord de Cornualles, muy atractivo y con una exquisita educación. En las novelas que he leído la relación  y la amistad entre ellos ya está muy consolidada por lo que debe ser muy entretenido y divertido, además, ver la evolución de la misma. De hecho, ya he conseguido el primer libro de toda la serie y no me está decepcionando para nada.

jueves, 1 de julio de 2010

Ethan Frome


Se trata de una novela bastante corta, pero no por ello menos intensa. Edith Wharton vuelve a presentarnos un triángulo amoroso como en La edad de la inocencia, pero en un entorno rural y de clases modestas. Es palpable, como en aquélla, la pasión contenida, el ambiente opresivo y el agobio que siente el protagonista, de nuevo un hombre atrapado en un matrimonio sin amor que encuentra en otra mujer lo que siempre deseó. En este caso también es una pariente de la esposa, pero no piensen que la autora se repite, ni mucho menos. La historia aquí es más sencilla y se cuenta a modo de flash-back. De hecho, a Ethan Frome lo conocemos como un tipo tullido y prematuramente envejecido a causa de lo que todo el mundo llama "el accidente", pero ¿qué ocurrió realmente?

He visto la versión que se hizo para el cine, dirigida por John Madden y protagonizada por Liam Neeson, Patricia Arquette y Joan Allen, un reparto muy bien escogido para mi gusto. La adaptación es correcta (quitando algunas licencias), pero recomiendo vivamente la novela, puesto que refleja mucho mejor el deseo del protagonista.

El alcalde de Casterbridge







Esta novela fue un regalo sorpresa del maravilloso foro Historias de Época, así que siempre le tendré un cariño especial.

El argumento es sencillo: Michael Henchard, jornalero, vende a su mujer y a su hija de pocos meses por cinco guineas en el transcurso de una de sus borracheras. Tras darse cuenta de lo que ha hecho, promete no beber en los próximos veinte años, logrando convertirse en una persona honrada. Pero la vida le depara varias sorpresas que vendrán con el regreso de la que fuera su mujer.

No había leído nada de Thomas Hardy, ni tampoco he visto ninguna versión de Tess of the D'Ubervilles, pero parece ser que este autor deja poco a la alegría. Bueno, sí que he visto una adaptación de Under the Greenwood Tree y al menos termina bien. Lo que más me ha llamado la atención es que el autor va directamente al grano, es decir, no se anda con rodeos a la hora de presentarnos a Michael Henchard como un tipo alcohólico capaz de cometer la aberración de vender a su familia. Después la novela se va desinflando un poco hasta que reaparecen Susan y Elizabeth-Jane, esposa e hija respectivamente. A ellas se une Donald Farfrae, personaje que viene a ser el opuesto de Henchard, y Lucetta, alguien que tiene una cierta relación con el protagonista y que será determinante para la novela.

En el libro podemos establecer dos tipos de personajes, los que esconden algún secreto (Henchard, Susan y Lucetta) y las víctimas de esos secretos (Farfrae y Elizabeth-Jane). Misterio tiene poco, porque el autor va dejando las cosas bastante claras a lo largo de la novela. Es más una obra de personajes, de su evolución, o mejor, de su destino, sobre todo el de Henchard, que parece condenado a pagar finalmente lo que hizo cuando tenía veintiún años.

Existen varias adaptaciones. Tengo pendiente tanto la miniserie de 2003, protagonizada por Ciaran Hinds, como una versión más libre de Michael Winterbottom titulada The Claim. Cuando las vea, editaré la entrada.

EDITO: ya he visto la versión con Ciaran Hinds. Excelente adaptación, sí señor, con unos protagonistas que bordan sus papeles. Y he llorado al final. Me ha gustado mucho.

sábado, 12 de junio de 2010

La hija de Robert Poste


Atónita me he quedado después de leer en un periquete la delirante novela que Stella Gibbons (1902-1989) escribiera en 1932 bajo el título Cold Comfort Farm y que en España se tradujo como La hija de Robert Poste. Varias veces he tenido que ir a la contraportada y verificar que se escribió en 1932 pues en un pasaje se dice que estamos en los años cuarenta y en otro los personajes hablan por un teléfono ¡con televisor!. Aunque eso es lo de menos, pues no vayan ustedes a pensarse que ésta es una novela de ciencia ficción.
La historia cuenta cómo una chica bien de Londres, Flora Poste, que acaba de quedarse huérfana, decide irse con unos parientes suyos que tienen una granja en Sussex. Allí, como el personaje de Emma de Jane Austen, Flora se empeña en darle otro aire a la peculiar Cold Comfort Farm así como arreglarle la vida a sus extravagantes y rurales habitantes. Aunque la traducción al español de esta edición de 2010 es buena, con notas a pié incluidas, lo mejor debe ser leerla en inglés para captar todos los giros y el habla rural de Sussex. Los nombres citados tienen siempre su porqué, así los primos de Flora se llaman "Starkadder", que se podría traducir como "malas víboras". Delirante la frase que se repite en la historia como un mantra "siempre ha habido Starkadder en Cold Comfort", que no deja de ser una forma de reírse de la sabiduría rural/popular. Todo queda aderezado de buena ironía con momentos en los que el absurdo no tiene límites e incluso hasta el mismísimo final es, a mi parecer, una gran boutade.
La novela es un contrapunto al pesimismo rural de Thomas Hardy y al romanticismo extremo de Mary Webb, de los que con tan buen y fino humor se ríe la autora. Y es que, muchos de los personajes son auténticas y logradas sátiras, como el escritor Meyerbug, que sería un libidinoso y pesado D.H. Lawrence, el primo Seth, un desatado Heathcliff o la prima Elfine, una Cathy muy "brontiana". Ese fino humor inglés de tradición "austiana" que tanto me gusta, ha hecho que haya disfrutado mucho con la historia.
No se pierdan los pasajes entre asteriscos que, como bien explica la autora en su prólogo dedicado al caballero Anthony Pookworthy (A.B.S., L.L.R. o Miembro de la Asociación de Pesebreros, Autorizado para el Endilgamiento de Circunloquios Soporíferos), son los que ella considera "más elegantes y literarios". Un disparate.
Me he permitido incluir aquí el trailler de la película para la televisión de la BBC (1995) en la que se hizo famosa la actriz Kate Beckinsale. Tiene muy buena pinta.


domingo, 9 de mayo de 2010

Cranford

Acabo de terminar la novela más célebre de la escritora Elizabeth Gaskell (1810-1865), que no es otra que Cranford (1853), una historia que narra la tranquila vida de unas solteronas en una pequeña ciudad inglesa  de época victoriana. Es curioso constatar que este libro se gestó de forma algo inusitada. Los dos primeros capítulos se publicaron en el otoño de 1851 en el Household Words, periódico literario dirigido por el gran Dickens y, de hecho, podrían leerse de forma independiente. Por cierto, que en ellos dos de los personajes discuten precisamente si Dickens es o no un buen novelista. A partir de estas dos entregas Gaskell escribió la novela que terminó dos años después.

La pequeña ciudad de Cranford es un trasunto de Knutsford, lugar donde se crió la escritora inglesa con sus tíos tras la muerte de su madre cuando ella acababa de cumplir un añito. La novela esté muy cercana a sus vivencias dado que la narradora de la historia, que podría ser ella misma, es un personaje que presuponemos más joven y que va contando las anécdotas domésticas de unas señoras de edad. No es una historia romántica (o puede que sí, si tenemos en cuenta que salen a la luz algunas historias del pasado) y a pesar de que no suceden grandes cosas, se nos presenta un excelente cuadro de costumbres y se nos describe magníficamente bien la situación de la mujer en aquellos momentos en los que la sociedad comenzaba ya a desestructurarse. La protagonista principal es, sin duda, la bondadosa señorita Mathilda Jenkins, que ejemplifica muy bien la situación de aquellas mujeres solteras que vivían de sus rentas, con un estilo de vida modesto y ya entonces algo caduco. Gaskell hace gala de sus grandes dotes como narradora, así como de ese fino sentido del humor tan británico y que tan presente está en las novelas de su predecesora, la gran Jane Austen.

Tras terminar la novela he visto en Youtube que existe una serie de la BBC (creo que Athena nos la comentó con anterioridad) pero me da la sensación de que, tal y como ocurre con la película que se rodó sobre otra de las novelas de Gaskell, Norte y Sur, probablemente se haya escrito una interpretación libre basada en la historia original.