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sábado 14 de noviembre de 2009

Déjame entrar


Mientras el Murcia pierde, para variar, frente al Rayo Vallecano, termino de leer Déjame entrar, una historia de vampiros que tiene su aquél. Tras los zombis sin fuste de Orgullo y prejuicio y zombis, he seguido con otro personaje clásico del terror: el chupasangres. Pero un chupasangres que tiene más que ver con el primero que apareció por el mundo de las novelas, es decir, el Conde Drácula de toda la vida, el auténtico, el Bram Stoker's y no el Coppola's ni el Stephenie Meyer's. Sí señor: un vampiro que mata y hace que otros maten por y para ella. Porque es un vampiro femenino y, además, para añadir más morbo al asunto, niña-adolescente.

Esta novela está plagada de antihéroes: el chico protagonista, Oskar, es el blanco del acoso de los típicos matones de la escuela, que lo insultan y lo maltratan físicamente. Por otro lado, le encanta coleccionar recortes de periódico con noticias sobre asesinatos e imaginar que él mismo es un asesino que mata de forma inclemente a sus maltratadores. Encontrará en Eli, su extraña nueva vecina, una amiga en la que confiar a pesar de lo rara que es. Eli vive con un tipo que Oskar cree que es su padre, pero nada más lejos de la realidad. Es un hombre con ciertas aficiones pedófilas (más leña al asunto) que se encarga de suministrar a Eli sangre cuando ella está tan débil que no puede salir de caza por su propio pie. Junto a los protagonistas tenemos toda una serie de secundarios que también tiene historias bastante oscuras detrás de ellos y que aportan su granito de arena a la historia de Eli y Oskar.

El libro contiene auténticas escenas al más puro estilo gore, poco amables y bastante desagradables, pero la historia y, en cierto modo, la atmósfera general de la misma, las piden. Cuando vea la película, añadiré una postdata a propósito de aquélla.

P.D.: la película es una decepción absoluta. Aunque parezca imposible, es lenta y acelerada a la vez. Pesada como ella sola y, como muestra, el siguiente ejemplo: la versión que hemos visto tenía una desincronización entre imagen y sonido... pues no ha llegado nunca a solaparse la voz de un personaje con la imagen de otro. Y rápida en cuanto a la forma de contar la historia. No sé si no habiendo leído la novela quedan ciertas cosas claras. Además, no sé dónde le ha visto la gente el miedo, la verdad. Y miren que hay cosas inquietantes en el libro y que aquí se obvian totalmente. Repito: una decepción.

miércoles 28 de octubre de 2009

Orgullo y prejuicio y zombis






Hoy, en plena sesión de rehabilitación (para variar), he terminado Orgullo y prejuicio y zombis, una tontería como un piano de grande. Yo pensaba que sabía lo que me iba a encontrar, pero nada de nada. ¿Qué es lo que esperaba yo de este disparate? Pues la historia por todos conocida pero con elementos nuevos. La primera frase, "Es una verdad universalmente reconocida que un zombi que tiene cerebro necesita más cerebros" prometía. Pero no. Al menos el "escritor", por llamarlo de alguna manera, ha tenido la decencia de poner a Jane Austen como co-autora y en primer lugar, por delante de él. Porque la verdad es que podría haber sido Sentido y sensibilidad y zombis o Persuasión y zombis. Fíjense que hubiera quedado mejor si se hubiera escogido La abadía de Northanger... al menos tiene un aire gótico.

El ¿autor? de tamaña chorrada dice que cuando leyó Orgullo y prejuicio vio una historia de zombis subyacente. No sé dónde, la verdad. Lo único que ha hecho ha sido copiar casi de manera literal la excelente novela de Jane Austen y, de vez en cuando, saca algún zombi sin ton ni son, poniendo como excusa una plaga que azota Inglaterra. En la ilustración que acompaña a este comentario pueden ver a las hermanas Jane y Elizabeth Bennet en plena acción contra unos zombis que han irrumpido en el salón de baile. A todo esto, ellas y sus otras hermanas son expertas en artes marciales, puesto que se han educado en el templo del Shaolin. Por otro lado, lady Catherine de Bourgh es otra gran luchadora y tiene toda una corte de ninjas a los que Elizabeth se encarga de matar (sí, matar, y de manera sangrienta) para demostrar sus dotes ante la tía de Darcy. Y no se pierdan la "no-declaración", a base de golpes entre los protagonistas. O el final de Wickham, de Charlotte Lucas o de Mr. Collins. Una imbecilidad. Llega a ser soez en ocasiones, algo impensable en una obra de Austen. Para sal gorda ya tenemos la tele.

Creo que hubiera sido más gracioso o rompedor recrear la historia en otro lugar o tiempo. O no. Dejarla como estaba es lo mejor. Lo único positivo ha sido releer la obra... aunque está escrita como si estuviera adaptada para un público juvenil. Me da a mí que ésta ha sido la única manera de hacer que cierto sector de la población sea capaz de descubrir la maravillosa relación entre Darcy y Lizzy. ¡Ay Señor, qué cosas hay que hacer!

P.D.: no contento con esta tontería, el editor encargó otra novela llamada Sentido y sensibilidad y monstruos marinos. Además, la moda parece que ha llegado a España, algo que se traduce en una próxima versión zombi de La casa de Bernarda Alba. No me pillarán.

lunes 26 de octubre de 2009

La conjura de los necios


Me encanta que me regalen libros por mi cumpleaños. Parece para muchos la solución fácil de cumplir con un regalo, pero me encanta y me sorprende descubrir lo que la gente piensa que me puede gustar. La mayoría de las veces, caen los mayores éxitos de ventas comprados a última hora en el Carrefour, pero también hay gente que se molesta más. Que se va a una librería de verdad y elige un título menos típico o bien porque se lo haya leído y lo quiera compartir o bien porque piense que por el autor o la trama me pueda interesar.

De este modo cayó en mis manos hace muchos años ‘La conjura de los necios’. Había oído hablar del libro, pero una historia protagonizada por un tipo repulsivo, cochino, con un sobrepeso de asustar y con unas ideas poco menos que extravagantes no me animaba a abordar la lectura. Tardé en decidirme, y tardé en cogerle el humor al tipo zafio del gorro de piloto que nos contaba sus peripecias. Pero superados los prejuicios iniciales, comencé a adorar a Ignatius J. Reilly, a su humor maleducado y sin tapujos. Leí con verdadera avidez sus aventuras, que me provocaban verdaderas carcajadas.

La trama, en principio sencilla nos lleva a ver como Ignatius, un ser obeso y excéntrico vive en casa de su madre, se pasa los días escribiendo en cientos de cuadernos sus ideas y su visión del mundo con la esperanza de algún día publicarlos. Pero por azares de la vida se ve obligado a salir de casa a buscar trabajo. Las aventuras vividas y la agitación que despierta en su entorno son la base del libro que nos lleva a ver como intenta desenvolverse en un mundo capitalista muy alejado de la moral que él piensa que debe dominar el mundo.

Una lectura interesantísima, con un ritmo sorprendente y una prosa ágil y elaborada que hacen que las páginas vuelen.

martes 15 de septiembre de 2009

Canción de Hielo y Fuego



Como estreno en este estupendo blog, y como agradecimiento a invitarme a participar, me atrevo con la reseña de una saga que me ha fascinado desde el primer libro, y aunque me queden dos para terminarla (aún no se han publicado) me atrevo a recomendar la lectura de los cinco libros disponibles.

Canción de hielo y fuego

George R. R. Martin

Los amantes de la fantasía estamos de enhorabuena. La saga creada por Martin nos transporta de nuevo a un mundo fantástico e irreal pero al tiempo tan sólido y bien cimentado como lo era La Tierra Media. Una mezcla de fantasía, literatura medieval, aventuras y guerras que nos transportan desde la primera página a Los Siete Reinos y nos hacen vivir con cada uno de los personajes el Juego de Tronos.

El primero de los libros, Juego de Tronos sorprende por varias cosas: una prosa riquísima y detallada, genialmente traducida al castellano. Cada capítulo está contado desde el punto de vista de cada uno de los personajes, de esta forma podemos ver la historia desde diferentes ángulos que se cruzan entre sí. Asimismo se hace difícil clasificar a determinados personajes como buenos o malos, puesto que sus personalidades y acciones se justifican plenamente cuando se narra la acción desde su lado.

Los personajes, desde el primero al último son imprescindibles. Van desgranando con sus acciones una historia de guerras, traiciones, estrategias y relaciones magistralmente concebida.

Las estaciones duran años en Los Siete Reinos. Tras diez años de verano, se avecina el invierno.

El continente de Poniente está regido por El rey Robert Baratheon y su esposa Cersei Lannister. Robert acude a su viejo amigo Eddar Stark para pedirle que sea su consejero. Éste acepta pese a saber que no sobrevivirá.

Tras la muerte de Robert en circunstancias cuestionables, comienza una lucha de poder entre las casas Stark, Lannister y Targayen para conseguir el Trono de Hierro.

Al mismo tiempo, en la frontera de los Siete Reinos, se muestra la lucha de la Guardia de la Noche para defender el Muro, el muro es una construcción de ladrillo y hielo levantada para defender al mundo de Los Otros, seres aterradores que moran más allá del muro, en la tierra del frío.

En fin, una lectura apasionante (y larguísima) recomendable al cien por cien.

Por cierto, aparte de tener ya una adaptación al comic, la HBO se ha hecho con los derechos de la saga para convertirlo en serie.

sábado 12 de septiembre de 2009

El negocio de la Virgen






He leído este libro por curiosidad, la verdad. No tiene una prosa especialmente brillante, pero no estamos tampoco ante una novela. Sí que peca a veces de citar casos de apariciones marianas a propósito de otras cosas como si tuviéramos que conocerlas de antemano. La verdad es que es un lío diferenciar los nombres de las (la mayoría son mujeres) videntes. Pero vayamos al grano.

El libro se divide en una serie de capítulos que van desde un análisis de las apariciones muy general al estudio de célebres visitas de la Virgen como la de Fátima y su famoso tercer secreto, pasando por la actitud de la Iglesia, los fenómenos anómalos que se confunden con milagros, los fraudes y las apariciones en España y el mundo. Sin duda, lo más interesante es el apartado dedicado a los montajes, porque llegan a ser ridículos y, sin embargo, mucha gente sigue creyendo. Hay un capítulo centrado exclusivamente en el Palmar de Troya, que fue el primero que leí, y es demencial lo que allí hay: el chiringuito que el ya fallecido antipapa Gregorio XVII (Clemente Domínguez) se montó es de película. Y lo más gracioso es que las primeras apariciones que ocurrieron fueron protagonizadas por cuatro niñas. A partir de ahí, todo el mundo tenía visiones de la Virgen, éxtasis y estigmas, y el que más el tal Clemente, que llegó a sangrar más de quince litros de sangre. La historia es un disparate se mire por donde se mire, con canonizaciones tan absurdas como la de Franco, Primo de Rivera o Cristóbal Colón, o normas de entrada ancladas en un época preconciliar.

También me ha llamado la atención la Virgen de Garabandal. He visto vídeos de las niñas en los que están en (supuesto) éxtasis y son bastante curiosos. En el libro se dice que las protagonistas dijeron haber inventado las visiones. Lo que está claro es que hubo algo paranormal allí, no hay nada más que ver algunas imágenes en las que las videntes caminan sin tropezar mientras miran hacia el cielo, adoptando una postura nada sana para las cervicales.

El caso de Fátima es el más extraño de todos, porque tiene mucho de encuentro extraterrestre transformado por la Iglesia de la época en una visión de la Virgen del Rosario. Viendo el retrato robot realizado a partir de las primeras descripciones hechas por los tres pastores, salta a la vista que la Virgen precisamente no parece. Añadir a esto los fenómenos extraños que se produjeron, la ascensión de la aparición, etc.




El autor no cree que la madre de Jesús sea la protagonista de muchos de los hechos extraños que hay en algunos enclaves aparicionistas en los que no hay un fraude claro, pero reconoce que esos casos tienen aspectos inexplicables de carácter parafísico o parapsicológico. Es verdad que la autosugestión es poderosísima, pero videntes como la joven de Ladeira do Pinheiro son algo especial porque no habla de mensajes apocalípticos, no hay megalomanía ni delirios pseudomísticos y, lo que es más importante, tampoco existe ánimo de lucro. Por otra parte, los supuestos mensajes marianos siempre sueltan el mismo rollo: que vendrá una catástrofe muy grande si no rezamos y nos sacrificamos, que Dios ya no tiene más paciencia... Amenazas por doquier y un lenguaje retrógrado y ultraconservador, como cuando insisten en la gran amenaza que es el comunismo y, como dice el autor, no "vio" la otra gran amenaza: la del terrorismo islámico.

Para terminar, he echado de menos el caso de Lourdes o de la Medalla Milagrosa, apariciones bastante conocidas en el mundo y de las que no se dice nada. Al menos he conocido otros de los que no tenía noticia, algo siempre interesante.



martes 8 de septiembre de 2009

T de Trampa

El verano pasado descubrí las amenas novelas de Sue Grafton protagonizadas por la intrépida detective Kinsey Millhone. Como algunos de ustedes ya sabrán, la serie se inició en 1982 tras el doloroso divorcio de la escritora, cuando volcó toda su impotencia en la novela que llevó por título "A de Alibi" (A de adulterio). Han pasado ya muchos años desde aquel entonces y Grafton ha ido recorriendo religiosamente todo el alfabeto hasta llegar a nuestros días aunque, en realidad, el tiempo en las novelas transcurre más lentamente, tan sólo en un periodo de cinco años (1982-1987). Así que el lector imagina los escenarios y las personas bajo aquel peculiar look ochentero del que muchos todavía, inexplicablemente, y como es el caso de quien esto escribe, sienten nostalgia.

Desde que leí "S de Silencio" me dispuse a comprar algunas novelas más del famoso alfabeto del crimen y desde que se publicó este mismo año en español "T de trampa", estaba deseando comprarme el libro. Si he sido un poco remolona es porque pensaba que no me iba a sorprender porque al fin y al cabo siempre se repiten las mismas constantes, la solitaria y un tanto dejada ex policía Kinsey Millhone, eternamente enamorada de su viejo casero, Henry. Su dieta es un desastre y se nutre a base de hamburguesas y de las comidas que le prepara en un bar con más aspecto de tugurio que de restaurante la húngara Rosie, cuñada de Henry. Vive en Santa Teresa (en realidad es Santa Bárbara) en un garaje y siempre viste con vaqueros, una chaqueta y un bolso de piel. Su pelo, moreno y lacio, se lo corta ella misma de cualquier manera. Y sus mejores amigos pasan todos de los ochenta años, como las protagonistas de Las chicas de Oro... Y en efecto, en "T de trampa" nos encontramos las mismas constantes... y aún así el libro se devora en un santiamén porque el suspense está presente hasta en el último momento y por la buena y fluida narración. Al final te deja un sabor buenísimo de boca... Y uno suspira y piensa, ¡qué bien me lo he pasado!

La historia entrecruza tres tramas diferentes correspondientes a tres casos que ha de investigar la ex policía californiana. Es la navidad de 1987 y, en apariencia, Kinsey está viviendo una época de tranquilidad en su vida. La trama más importante corresponde a la historia de una tal Solana Rojas, que se oculta bajo una identidad ficticia y que se dedica a cuidar al viejo vecino cascarrabias de Kinsey y Henry. No sé por qué pero esta falsa Solana Rojas me ha llegado a recordar muchas veces a la Dolores Claiborne de Stephen King. Lo cierto es que este peculiar personaje, que nunca olvidaré, llega a sacar tanto de sus casillas a la buena de Kinsey que llega un momento en que parece que la detective va a ser incapaz de librarse de sus trampas.

En esencia, la novela nos habla de los muchos depredadores que nos rodean y de los que no nos damos cuenta de su existencia. Pero, como dice al final Kinsey: "Me consta que existen, pero prefiero centrarme en lo mejor de la naturaleza humana: la compasión, la generosidad, la voluntad de acudir en ayuda de los necesitados".



martes 1 de septiembre de 2009

La cruz de Tau


Les traigo un follón pseudohistórico donde encontramos los elementos esenciales: una muerte extraña, los templarios, la alquimia, el grial, los líos del Vaticano... Podría haberse titulado El secreto Gaudí, pero hay que agradecerle al autor la originalidad en este caso. Porque miren que hay novelas con este tipo de nombres. Da grima ir a la Fnac y pasar por esa sección.

El argumento, en un principio, parece entretenido: una restauradora de la Sagrada Familia de Gaudí aparece muerta en un accidente. Sin embargo, un policía no lo ve del todo claro e intenta reconstruir los últimos días de la chica y en qué estaba trabajando. Hasta ahí más o menos la cosa va aparentemente bien. Pero no: la novela termina siendo un montón de datos e información puestos en boca de dos personajes (un cura y un arquitecto experto en Gaudí) que hacen que su lectura sea comparable a leer una tesis doctoral. Estos personajes citados sueltan unas parrafadas que son muy difíciles de digerir, llenas de nombres, alusiones históricas, latinajos, etc. El misterio como tal no existe, porque prácticamente se cuenta todo en esos capítulos. Algo parecido a lo que ocurre con El código Da Vinci, donde todo es dar datos y el efecto sorpresa se pierde. Aquí pasa lo mismo. Además, si la chica es asesinada por descubre el "secreto Gaudí", también deberían cargarse al arquitecto, porque es el que lo sabe todo sobre ese posible secreto. Por lo menos no es un tocho de ochocientas páginas.