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sábado, 2 de mayo de 2009

Luna nueva



He aquí la segunda parte de la saga Crepúsculo, otra novela que se lee en dos patadas y que también entretiene, a lo mejor un poco menos que la primera. Stephenie Meyer no se ha calentado mucho el coco y nos ofrece la historia de la ya archiconocida enemistad entre hombres lobo y vampiros. La presencia de licántropos ya se anunciaba un poco en la primera novela y es ahí donde veo el fallo. El narrador no es omnisciente, ya que está escrita en primera persona por Bella, la protagonista. Entonces, si nosotros sabemos lo mismo que ella, ¿por qué no cae desde un principio en lo de los hombres lobo? La autora se excusa haciendo que la chica estuviera en su momento tan pendiente del vampiro estupendo y sexy que no prestara atención a toda la leyenda que su amigo e indio quileute Jacob Black le cuenta acerca del pacto entre su tribu y los Cullen. Para el lector no tiene misterio, porque lo sabe desde hace una novela.

En esta entrega se nos muestra más la relación entre Bella y Jacob. Esta pobre chica es que no da con uno normal, es como un imán para bichos raros y monstruos en general. Edward sólo aparece al principio y hacia el final, aunque el recuerdo está siempre presente. Esta vez la autora sí deja claramente un final abiertísimo para una tercera parte que, según mis expertas alumnas devora-crepúsculo, es la peor. Será cuestión de ser masoca y comprobarlo ;)

martes, 21 de abril de 2009

Los asesinatos de Manhattan (The Cabinet of Curiosities)









En primer lugar quiero agradecer al administrador de esta bitácora, don Antonio Rentero, la recomendación de este libro, ya que en cuanto supo de mi interés por las novelas policiacas y de misterio así como por mi afición por los museos y los gabinetes de maravillas, me pregunto si había leído este título.

Lo más grave es que en cuanto comencé a leer el libro me di cuenta de que sí, de que, en efecto, lo había leído ya... Bueno, tampoco es cosa extraña en mí, una vez compré un libro y luego me encontré con que ya lo tenía. Y a saber si me ha pasado alguna vez más (lo que denota que mi biblioteca no es precisamente un ejemplo de orden, que en casa de herrero cuchara de palo). Lo peor es que no me acuerdo ni cuándo, ni dónde o, como decía el otro día, si puede que lo leyera en una vida paralela. En fin, despistada que es una.

El caso es que ahora lo he leído con más atención y me ha encantado, precisamente por todas las referencias a los gabinetes de curiosidades que en el caso que nos ocupa serían los creados en el siglo XIX en América y porque además aparece el Museo de Historia Natural de Nueva York. En muchos casos estos gabinetes estuvieron ligados a los circos, como el Barnum, cuyo origen fue el Museo Americano de Scudder, que se cita en la novela. En la entrada he colocado algunas imágenes de estos museos/circos, como el Americano de Curiosidades Vivientes de Watson (nótese que algunas de estas curiosidades son de "australianos"). En la misma serie de Expediente X, mucho antes que esta novela de Douglas Preston y Lincoln Child (2002), hay dos episodios en los que aparecen estos peculiares museos de curiosidades.

Los protagonistas de la novela son el agente especial Aloysius X.L. Pendergast y Nora Kelly, conservadora/investigadora del Museo de Historia Natural de Nueva York Nork. Pendergast es un personaje fascinante que, por lo que he podido leer ahora, sale en la serie de novelas escritas por Preston y Child y que, además, tiene gran cantidad de adeptos. He visto por la red que sus fans imaginan cómo podría ser este agente del FBI procedente de Nueva Orleáns, con un físico y maneras muy peculiares y que, por lo visto, tiene unos antepasados nada normalitos, casi todos ellos asesinos en serie. Hasta tiene un hermano gemelo malvado que es su antítesis. Se ha debatido incluso sobre el actor que podría encarnarlo y todos parecen coincidir en que Paul Bettany (el Silas de El Código Da Vinci) sería un buen Pendergast. Se ha hablado de David Bowie o del Niles de Frasier pero no sé, como que no lo veo... (aunque en la novela hablan de voz meliflua o sea que...). Yo en su momento vi la película de La Reliquia, nada del otro mundo, aunque a mí me gusto con eso de que sucedía en un museo. Se corresponde con la primera novela de los autores en la que aparecía Pendergast. Pero, sin embargo, los guionistas no incluyeron al extraño agente del FBI en la trama. Una oportunidad desaprovechada...

Los personajes creados por Preston y Child reaparecen siempre en sus novelas. Es el caso del periodista Smithback, algo pícaro y un tanto desastrillo que va siempre detrás de la noticia, enamorado de la encantadora doctora Kelly. En Los Asesinatos de Manhattan me ha caído muy bien el policía irlandés O'Shaughnessy, aunque desgraciadamente termina en las manos del asesino...

Como decía Rentero hace unos días son fascinantes los capítulos finales en los que Pendergast es perseguido por el asesino a través de todas las estancias del gabinete que está enclavado dentro de una casa llena de auténticas maravillas y curiosidades. Algunas de estas salas están llenas de extraños objetos que en un primer momento el agente del FBI no puede llegar a entender el por qué están allí pero, como diría el gran Borges, dentro del caos existe un orden, que es el Orden con mayúsculas. Un orden que sólo comprende el propio coleccionista que ha acopiado con una finalidad esa cantidad de objetos. Un coleccionista que casi llega a ser el Coleccionista, o que pretende ser Dios.

En fin, una delicia altamente recomendable. Y por descontado que compraré el resto de las novelas de la saga Pendergast creadas por Preston y Child, el primero investigador y conservador del Museo Americano de Historia Natural y el segundo, editor literario y analista de sistemas. De hecho, lo estoy deseando.

miércoles, 15 de abril de 2009

El Clan del Oso Cavernario


Leí esta novela hace dos o tres años, durante un verano. Había oído tanto hablar de toda la serie de Los Hijos de la Tierra que no me pude resistir. Y he de decir que no me defraudó. La historia de Ayla, una cromañón criada por un clan de neandertales, resulta muy interesante, porque nos descubre la forma de vida de nuestros parientes más cercanos. También nos presenta las diferencias que hay entre nosotros y los "cabezas chatas", no sólo desde el punto de vista físico, sino también mental. Los neandertales no son aquí unos seres tan incivilizados como se creía hasta no hace mucho, si bien el sometimiento de la mujer es algo bestial, cosa que no creo que en los cromañones de aquella época fuera muy diferente. Se supone que la autora se documentó muy bien para abordar ésta y el resto de novelas, aunque he leído también que se pasa un poco al hacer a Ayla la gran protagonista de toda la evolución humana.

Jean M. Auel fue muy lista haciendo a una chica la protagonista, porque la condición de mujer y diferente hace al personaje más atractivo. Se supone que Ayla, según las reglas del Clan, no debe hacer muchas de las cosas que hace como, por ejemplo, cazar. Su violación de las reglas la hará ser castigada duramente, de forma que iniciará así su camino en solitario.

Emocionada con el final de El Clan del Oso Cavernario, me compré el siguiente libro de la serie, titulado El Valle de los Caballos. Pues ahí lo tengo, sin terminar. Y, por lo que se ve, no soy la única a la que le ha pasado. Parece ser que hay que llegar a la página 400 (supongo que dependerá de la edición) para que se ponga interesante. Acabo de ver que me quedé por la 259. Algún día lo retomaré y, posiblemente, termine toda la colección, pero no va a ser hoy.

Antes de esta novela, leí años ha otra del mismo estilo, aunque posterior, titulada Madre Tierra, Padre Cielo, ambientada esta vez en las islas Aleutianas, en Alaska. Terminé el libro con sensación de estar oliendo a pescado todo el rato, por Dios. No estuvo mal, pero aquí también se nos presenta la primera parte de una trilogía que, evidentemente, no seguí. Y como estos ejemplos, miles, según veo en una página de novela histórica que acabo de descubrir. Jean M. Auel abrió un campo en este sentido que ha dado para mucho y muy repetitivo. Y malo, como ese gran bodrio titulado Neandertal, de John Darton. Vale, este libro no es sobre la Prehistoria, pero habla de los neandertales y la suposición de que aún existan. Malo con avaricia.

Adaptación cinematográfica: no llega a estar mal del todo y me parece bastante arriesgado llevar esta novela al cine. Por esta razón tuvieron que cambiar varias cosas, entre ellas hacer que Ayla sea ya más adulta cuando le suceden ciertas cosas (en el libro es apenas una niña en cuanto a edad, no al desarrollo físico). Otro aspecto a destacar es que toda la película es subtitulada porque sólo emiten sonidos. Algo así como En busca del fuego, pero con diálogos. Daryl Hannah me parece una elección perfecta para encarnar a Ayla: da el perfil de cromañón, alta, rubia, esbelta y con la frente recta. El gran problema: como la novela, te deja un sabor algo amargo al final.

P.D. Un fallo en el que acabo de caer: ¿por qué todas las mujeres del libro tienen nombres terminados en a y los hombres no? Un poco extraño, ¿no? Compruébenlo aquí.

lunes, 13 de abril de 2009

Crepúsculo



Pues sí, queridos amigos, he leído el primer volumen de la saga Crepúsculo y entiendo que mis alumnas adolescentes estén enganchadas, porque ese Edward (qué nombre tan literario y decimonónico) es un encanto de chico.

Centrémonos en la novela. Está claro que, de todos los "monstruos" literarios y/o cinematográficos (léase Drácula, Frankenstein, Dr. Jeckyll-Mr. Hyde, el hombre-lobo...) el vampiro es el que más sex-appeal tiene. Después de leer la novela de Bram Stoker se me cayó un mito, porque mi cultura cinematográfica siempre me había presentado al Conde como alguien con una atracción sexual grande, aunque tuviera el temible rostro de Christopher Lee, que no necesitaba ni los colmillos para dar miedo. A Drácula siempre le ha rodeado un halo de erotismo: morder en el cuello, succionar la sangre,... y si hablamos de mujeres-vampiro, no digo ya nada. Lo que ha hecho Stephenie Meyer es seguir la estela de esos chupasangres maravillosos y seductores y ofrecernos la sempiterna historia de amor imposible, esta vez entre un vampiro y una chica humana. Evidentemente, Edward Cullen, el protagonista, es descrito como algo irreal, guapo hasta lo imposible, elegante, con unos ojos maravillosos y un olor embriagador. Da igual que tenga la piel fría y dura como el mármol. La chica que nos cuenta la historia, Bella, es un poco rara y hasta torpe, lo que la hace más humana y la acerca a las potenciales lectoras, que pueden verse reflejadas y pensar que, a pesar de sus defectos, pueden conseguir a un chico maravilloso como Edward (pero que no sea un vampiro, claro). Yo creo que lo que más tiene que gustar a las adolescentes es cómo Edward se siente irremediablemente atraído por Bella: es su olor lo que la hace irresistible para él. En muchas ocasiones dice que es un aroma delicioso, apetecible y habla de que tiene ganas de comérsela. Vamos, leo yo estas cosas con veinte años menos y me derrito.

Stephenie Meyer ha sido puesta a caer de un burro por Stephen King. No digo yo que no tenga parte de razón, pero los caminos del éxito literario son inexcrutables. Todos hemos leído auténticos bodrios que vienen precedidos de un gran éxito de crítica y público. Al menos, Crepúsculo, me ha entretenido en mi convalecencia y ya es algo.

La adaptación a la gran pantalla: no la he visto, pero mis alumnas me dijeron que era muy mala. Por mi parte, no he llegado nunca a imaginarme del todo a Edward como el actor escogido para interpretarlo. He visto algunas fotos de la película y el chico da el pego, eso no puedo negarlo. Será cuestión de verla.

P.D.: acabo de ver la película y es bastante fiel al libro, salvo alguna licencia típica de las adaptaciones. Lo peor es la protagonista; bueno, más bien cómo ha sido concebido su personaje por los guionistas: no tiene sentido del humor y a mí me parece que la chica tiene bastante en el libro. Muy mona, pero con cara de sueño y trascendencia todo el rato. El chico tiene su aquél, raro, feo y atractivo a ratos. El final se queda abierto para la segunda parte, claro.

miércoles, 8 de abril de 2009

El secreto de Sofonisba


Ya he terminado esta novelilla que me compré en la Fnac mientras mahn estaba viendo al Real Murcia en la Nueva Condomina. El único atractivo que le vi fue el de la protagonista, Sofonisba Anguissola, pintora del Renacimiento y una de las pocas mujeres artistas que en aquella época disfrutó del reconocimiento de su trabajo. Pero poco más. Por lo menos el autor recalca que la historia es ficticia y que no tiene pretensiones históricas en la trama. Al menos se cura en salud y no como Dan Brown, que ahí deja el lío y la gente a fabular e imaginar escándalos que, oh sorpresa, podrían llevar a la Iglesia al desastre.

No me extiendo más. Prescindible y un tanto engorroso para no contar prácticamente nada. Ahora estoy a la espera de La joven de Esparta que me va a dejar una alumna, auténtica fan del mundo clásico.

lunes, 9 de febrero de 2009

Norte y Sur






Por fin terminé Norte y Sur de Elizabeth Gaskell. Esta novela no se puede abordar pensando en que vamos a encontrar una historia al estilo de Jane Austen. Aquí tiene muchísima importancia el tema de carácter social, pero no el de los libros de Austen, en donde se habla de niñas o niños bien y la necesidad de casarse con un buen partido para vivir tranquilamente. Nada de eso. En Elizabeth Gaskell el tema social es el de los enfrentamientos entre la clase obrera y los patronos de las prósperas fábricas inglesas. El título de la novela se refiere precisamente al choque entre el sur rural y el norte fabril. La protagonista, Margaret Hale, es del sur y tiene que adaptarse a Milton, la ciudad del norte a la que ella y su familia se trasladan. Allí entra en contacto con el mundo obrero, conocerá a un sindicalista y a su hija, así como al patrón de una gran fábrica, el señor John Thornton, el Mr. Darcy de esta historia. Y es que, queridos lectores, hay un cierto paralelismo entre Orgullo y Prejuicio y Norte y Sur. Margaret es, como Elizabeth Bennet, una chica inteligente y con las ideas muy claras. Tanto que es capaz de hacerle frente al frío Mr. Thornton, del que "pasa" de entrada. Tenemos, por supuesto, una declaración de amor no correspondido y el cambio de actitud posterior de la chica hacia el chico. Pero la historia entre ambos se pierde en medio de otras cosas, como la ya citada lucha entre clases o desgracias personales de Margaret. Por otro lado, conocemos los pensamientos de Thornton, cosa que no ocurre con Mr. Darcy.

El enamoramiento de Mr. Thornton tampoco me ha quedado claro. Muchos me dirán que Mr. Darcy también se declara así, de buenas a primeras. Pero he de decir que se intuía "algo". Además, sin que conozcamos lo que se le pasa por la mente, es a través de Elizabeth Bennet que vemos los cambios que se van produciendo en él con respecto a su orgullo. Y, por supuesto, la evolución de la propia Elizabeth en lo referente a sus prejuicios. En Norte y Sur, Margaret empieza a dar importancia a lo que Thornton pueda pensar de ella después de un suceso que puede dejar su reputación por los suelos, pero no veo la "chispa" necesaria para que estalle la historia de amor plenamente, no sé si me entienden. El final me parece demasiado arrebatado, aunque la propia autora se excusa por ello, echándole la culpa a los requisitos de ser una publicación semanal.

En cuanto al resto de personajes, también tenemos la versión "adaptada" de Lady Catherine de Bourgh, la temible tía de Mr. Darcy. En este caso se trata de la orgullosa madre de Mr. Thornton. El resto de secundarios no es tan delicioso como los de las novelas de Austen, porque este libro carece de algo que sí tienen las obras de aquélla: sentido del humor.

Pasemos a la adaptación más reciente a la televisión: llevo un capítulo y estoy anonadada. La primera imagen que se nos ofrece de Thornton es el de un hombre violento. Aparece pegándole una auténtica paliza a un obrero al que ha pillado fumando (con el consiguiente peligro de incendiar todo el algodón de la fábrica). Nada que ver con la novela. Y, para rematar, en el citado capítulo vuelve a mostrarse violento con el mismo obrero que viene a pedirle que lo readmita en la fábrica. Estas escenas son siempre contempladas por una pasmada Margaret. ¿Pero qué clase de héroe de historia medio romántica es ése? El fin del episodio es ya el colmo: la voz en off de Margaret (que se usa a modo de epístolas que escribe a su prima Edith, otra licencia) dice que "he visto el infierno y es blanco", en referencia al algodón que flota constantemente en la fábrica de Thornton. A la vez que se oye la voz, se ve la imagen de la sala de máquinas y Thornton por allí, de modo que, si eso es el infierno, él es el demonio. Para matarlos. Y el caso es que el reparto no está mal: Richard Armitage, el actor que hace de nuestro protagonista, tiene el punto repelente que debe caracterizar a su personaje. Sin duda, la mejor es Sinead Cusack, Mrs. Thornton, por lo que he visto hasta ahora. Ya les contaré cuando termine de verla.

domingo, 4 de enero de 2009

Lecturas de Año Nuevo

Para que los visitantes de Lecturas Reunidas vean que aquí no se para, dejo los enlaces a las últimas entradas sobre libros que he hecho en mi blog. Espero que a contribuyentes y lectores de nuestra bitácora no les moleste o les parezca publicidad de mi diario bloguero, pero es por no repetirme aquí y allá. En un futuro intentaré hacer dos entradas distintas, una por cada blog :) Ya me dirán.

Mira si yo te querré, de Luis Leante.

Las grietas del infierno, de Rubén Castillo.