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martes, 21 de julio de 2009

Los hombres de la guadaña


Me apetecía leer una buena novela negra tras haber estado inmersa en los mamotretos de Stieg Larsson. Palabras, palabras, palabras que al final dicen más bien poco, sin negarle al autor que la historia es entretenida y que el personaje de Lisbeth Salander es bastante original y gracias al cual le debe probablemente parte de su éxito. Pero, ¿se hacen necesarias tantas explicaciones? También me topé allí con un personaje femenino que roza la perfección... y que por supuesto no lee novela policiaca, solamente historia antigua y no sé cuántas cosas más. Así que más rebeldía que me entró a mí al leerlo y en ese momento me prometí que la siguiente novela sería una buena novela negra.

Pensaba que poco me podía sorprender la nueva de John Connolly perteneciente a la serie dedicada al detective Parker. Los primeros libros que leí en su momento fueron El ángel negro (2005) y Los atormentados (2007) y de ahí salté a todos las anteriores comenzando por el principio. Connolly escribe bien y sabe crear como nadie unas atmósferas fantasmagóricas dentro del género detectivesco y criminal. Todas las novelas de la serie son bastantes homogéneas y uno sabe lo que puede esperar al sumergirse en ellas.

La verdad es que después de haber leído la excelente reseña de la novela en La bitácora del Tigre me da pudor escribir yo una de mi propia cosecha. Pero ya que en estas Lecturas Reunidas estamos entre amigos y escribimos estas críticas personales para compartir experiencias literarias sin mayor pretensión, me atreveré a continuar.

Se centra en los personajes de la pareja homosexual de Louis y Angel, muy especialmente en el pasado del primero. Lo que más me ha gustado de la novela es esa otra mirada refrescante a través de la cual se nos va contando en parte la historia y que proviene del personaje de Willie Brew. Brew y Arno son el contrapunto de los primeros y forman una peculiar pareja que trabaja en un taller de coches, una de las muchas tapaderas de los turbulentos negocios de nuestros protagonistas. Aquí los elementos sobrenaturales son casi inexistentes pero yo no los he echado de menos en ningún momento. Aún así, la crudeza de la muerte y las inmersiones de Connolly en la mente de los asesinos hacen difícil su lectura en la quietud y en el silencio de la noche. Al menos para alguien como yo...

Anoche, al acabar la novela, reflexionaba sobre cómo había echado en falta a esos monstruos sanguinarios que aparecen siempre en la serie, tan peculiares y espeluznantes, como el Viajante, el Predicador Faulkner y sus hijos... pero me di cuenta enseguida que en Los hombres de la guadaña los auténticos monstruos son los protagonistas, los antihéroes de Louis, Angel y el mismo Detective Parker vistos a través de la mirada horrorizada de Willie Brew pero sobre todo de la del bueno de Arno.

7 comentarios:

Athena dijo...

Me ha quitado el comentario sobre "Millennium" del teclado. En la entrada dedicada al último libro, iba a poner un sencillo ejemplo: los doctores que atienden al principio a cierto personaje que está hospitalizado. ¿Es necesario que se nos diga que se conocieron porque ambos eran aficionados a la pesca con mosca? Usted lo ha dicho: palabras y explicaciones que no son necesarias. Ya dije lo de la compra en Ikea de la segunda novela: un catálogo otoño-invierno que ni nos va ni nos viene.

"Millennium": redecora tu vida.

Wunderk dijo...

Ja, ja, buen ejemplo. Con lo de elegir los mueblecitos de Ikea me recordó los juegos esos en los que tienes que decorar la habitación de la Barbie:

http://es.barbie.com/decorate.aspx

Salander es como la muñeca de Larsson. La está mimando todo el tiempo y no sé si es como a él le hubiese gustado a ser o como le hubiese gustado que fuera su chica.

Frelises frelises@netscape.net dijo...

Hola yo hace tiempo leí, todo lo que muere, de Conolly y me gustó. Aquel inspector de Nueva York investigando asesinatos desde el dolor al límite. Esto me sedujo de la novela, porque muchas novelas negras les cuesta en hacer participe al lector del dolor y el miedo de sus protagonistas. Desde el principio es fascinante transportarte en la imaginación de verlo todo dentro de tu cabeza.

En este libro la trama te pilla, y aunque te hueles el final, te haces el ingenuo y te dejas llevar, quizás por no malgastar el tiempo de la lectura no dejas el libro ya muy avanzado, a mi pasó pero seguí. Es importante creo yo que esto te pase con al final del libro, porque sino es fácil dejarlo, aunque yo nunca he dejado un libro.
Me gustó, aunque a veces la crueldad del asesino desollando es infinita. Ahora cuando pueda leeré el ángel negro.
No me gustó del libro la confusión entre realidad y enajenación.

Un placer poder hablar de libros.

Un saludo.

Wunderk dijo...

Un placer siempre, desde luego.

Pues yo creo que esa confusión de la que hablas entre realidad y enajenación la consigue como nadie Connolly... esa atmósfera fantasmagórica propia de sus novelas negras y esa indagación en la mente de los asesinos...

No suelo leer thriller así que ahí ando un poco perdida... pero el caso es que Connolly puede que sea clasificado en la novela negra pero está muy cerca del thriller, sobre todo en algunas de sus novelas.

Frelises frelises@netscape.net dijo...

Sí pero a veces creo que la confusión es excesiva, y creo que bajas el interés y puedes fácilmente confundirte. Pero bueno prefiero que haya lineas narrativas complejas y complicadas pero con un fin narrativo. Lo que no me gusta de los libros es abrir muchas lineas y no acabarlas todas.
Conolly en esto es genial, al menos lo que yo he leído,
cierra las historias y al final sabes lo que es realidad y lo que es enajenación literaria. Lo que ocurre es que en el instante que lo lees piensas pero que dice este. Conolly da sentido a todas sus licencias narrativas, teniendo un sentido rotundo al final de la novela.

Wunderk a mi me pasa como a ti no soy un lector de novela negra (Thriller) pero siempre hay algo que cae entre mis manos que me hace vibrar como Conolly.

Lo que comentaba de la confusión entre la realidad y la fantasía lo persigo paradójicamente en la poesía , que de lo que si me considero lector.

Repito un placer poder razonar en términos literarios, un placer.

Wunderk dijo...

Pues por aquí nos vemos y te leeremos, Frelises.

Por cierto y sobre lo que dices sobre la novela negra... creo que me he liado un poco con los géneros. Cuando quería decir thriller aludía a novela de terror, no a novela de suspense... es un poco lioso esto de definir claramente qué entendemos por novela negra, que es un género amplio.

A mí me gusta leer sobre todo novelas policiacas y/o de detectives, ya se sabe, poli o detective algo fracasado o descontento con la vida que tiene que resolver un misterio/asesinato. Si tiene un "buddy" con el que interactúa pues mejor que mejor porque eso supone que habrá buenas dosis de diálogos divertidos y llenos de camadería.

Y sobre todo me gusta que estén bien escritas, que te sorprendan y que no traten al lector como a un idiota.

Frelises frelises@netscape.net dijo...

Suscribo tu opinión.

Yo también creo que eso de etiquetar da problemas.

Creo que los libros que funcionan son aquellos que están bien escritos, sin más, el resto es un intento que a veces nos hacen perder demasiado tiempo. Que maravilla sería siempre acertar en las lecturas, siempre hay riesgos, pero bueno la vida es un riesgo que a veces hay que asumirlo sin remordimientos.

Encantado de leer tus opiniones.

Un saludo.