
Tras el follón escandinavo de Millenium, me dije que mi salud mental requería de una novela en la que los nombres de los protagonistas y de los lugares fueran al menos reconocibles para mí. De ahí que no sólo me fuera de cabeza a la literatura patria, sino a la de la patria chica, esto es, a la de un autor murciano: Jerónimo Tristante.
Ya había leído la segunda entrega de las aventuras de Víctor Ros, ese Sherlock Holmes español cuya actividad se centra en Madrid, aunque en El caso de la viuda negra también se traslade parte de la acción a Córdoba. Conocía, por tanto, algunos aspectos de lo que pasaba con ciertos personajes de esta primera parte, pero no importa en absoluto. Me ha gustado conocer el origen de Víctor Ros, aunque pensaba que su mentor de origen murciano iba a tener más protagonismo, si bien el autor tiene la gran idea de comenzar con su muerte, lo que le sirve de excusa para presentarnos al propio Víctor en esencia a través de sus recuerdos. Ha sido interesante ver evolución que va teniendo a lo largo de la novela, su lucha interna entre mente y corazón... es un personaje de su tiempo, el Madrid de las últimas décadas del siglo XIX, y con él conocemos todo lo que se movía en esos años, desde las clases más altas a las más bajas.
Cuando uno lee el argumento y se tropieza con la supuesta maldición que pesa sobre la casa que da nombre a la novela, puede pensar en que ya está delante de otro de esos bestsellers que utilizan a algún famoso artista, escritor, etc, para crear toda una historia de templarios, hermandades secretas y rollos de este tipo. Aquí se trata de Dante y su Divina Comedia. Pero, gracias a Dios, nada más lejos de la realidad. Tenemos que recordar que Víctor Ros es un detective racional y, por tanto, busca la explicación racional a todo. Y la encuentra, que es lo mejor.
Esta novela peca un poco de dar pocos datos y luego demasiadas explicaciones puestas en boca de los personajes. Por otra parte, me he olido un poco algo que no voy a revelar, pero que ya he visto en varias novelas... Aún así, la recomiendo encarecidamente. Encantados de tener a Tristante como paisano, al que auguro próximos éxitos tanto con Víctor Ros como con otras aventuras que idee su cabeza. Podemos felicitarnos.
3 comentarios:
Me gustó mucho este libro cuando lo leí gracias a la recomendación de un buen librero.
Extrañamente comencé así a leer una serie de novela policíaca por el principio.
Hace dos días terminé la segunda parte, El caso de la viuda negra y lo he disfrutado bastante.
Ojalá que Jerónimo Tristante nos deleite pronto con la tercera en la serie del detective Victor Ros.
Parece ser que la habrá, esta vez ambientada en Barcelona.
Hace más de un año que leí el Misterio de la Casa Aranda y tengo la sensación de que la resolución del caso era más sorprendente que el de La viuda negra. En el segundo me iba a anticipando a la resolución de las claves del caso... aún así me he dejado llevar y lo he disfrutado.
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